Página Principal
             
yola       yola
  yola     yola  
     
   
   
   
   
   
   
   
     

LOS LAMAS

Hacia el siglo VII d.C. se fundó en Tíbet el primer monasterio budista. Su proceso de incubación en la región fue lento y perdió las características originales, redefiniéndose bajo la influencia de la magia y alucinaciones bon, que practicaban y aún practican muchos nativos. Otras influencias incorporadas fueron el taoísmo chino, con su astrología y curaciones, el maniqueísmo propagado por una secta que sostenía que hay un principio creador del bien y otro del mal, y el nestorianismo sirio, que profesaba la separación de la naturaleza humana y divina de Cristo.

El resultado de este sincretismo fue lo que se conoce como el budismo tántrico mahayana, compilado en viejos textos escritos en sánscrito. Esta forma de budismo  tibetano fue configurado por la influencia del pensamiento mágico fatalista, dualista,  dialéctico, metafísico, ritualista, para-psicológico, meditante y yoguístico, que los monjes fueron aportando. Esta forma particular de budismo es conocida como lamaísmo, por estar conducida por monjes llamados lamas. Es un sistema religioso poco claro, más bien complicado, lleno de facetas diversas, procesos de iniciación y ocultismo.

Alrededor del año 1400, la secta de los lamas gelupa  realizó una nueva reforma clerical, fundando la comunidad amarilla, caracterizada por la reflexión filosófica y la discusión teórica, en paralelo a la comunidad roja, practicante prioritaria de la meditación y las experiencias psíquicas. Los colores se refieren a las túnicas distintivas. Al paso de los siglos, los monasterios se multiplicaron gracias a la costumbre de hacer entrar al segundo hijo de cada familia tibetana en la comunidad lamaísta.

Los monasterios o gompas han sido centros de reservada enseñanza, en los que se ha concentrado poder político y militar, además del religioso: una jerarquía estricta domina los  monasterios: a la cabeza de la cual hay un gran lama o kusho, además de los maestros y aspirantes. La formación es muy exigente y dividida en fases de “niciación, que conceden grados monásticos, obtenidos a fuerza de disciplina y exámenes rigurosos. El monje superior o  kan  funge como encargado del orden, con autoridad total sobre novicios y monjes. El lama tulku es director espiritual, abocado sólo a la meditación, libre de la labor de enseñar o de cualquier otra labor.

Mediante técnicas de concentración y cánticos rituales, como el tradicional om o yo soy,  los lamaístas pretenden comunicarse al absoluto mediante el vacío shunyata que se alcanza con meditaciones contemplativas sgrub. Se trata de una conjunción de técnicas de mentalismo y voluntad. Afirman que la verdad absoluta la conocen los lamas de forma total; mientras los laicos, excluidos de los conocimientos superiores, deben conformarse con una verdad relativa.

Los laicos seguidores de los lamas tienen actividades y deberes reduccionistas muy específicos: dar donativos a los monjes, dar limosna a los pobres, hacer peregrinaciones eventuales a sitios sagrados o a centros magneticionales como montañas o picos rocosos, meditar en el ashram, repetir mantrams, recitaciones, cantos e invocaciones a la magna presencia yo soy, colgar banderines o mandalas (dibujos sagrados) al viento, portar talismanes, como cuarzos u otras piedras, y practicar hechizos o curaciones de magia blanca.

Los lamas afirman ser seres superiores reencarnados, que poseen también poderes superiores dngos-grub como la telepatía, la clarividencia, la clariaudiencia, la sapiencia y la sanación. Frente a ellos, una mayoría de individuos necesita acumular méritos bsod-nams, mediante un buen karma; de manera que en el futuro les sea posible reencarnarse de mejor forma. Asimismo, el mundo está encerrado en distintas esferas o universos, en las que ángeles y demonios (seres de luz) actúan entremezclados con las vidas de los hombres.

Según los lamas, todos los que son pobres o enfermos en la actualidad, están en ese estado de postración debido a la vida disoluta que llevaron en encarnaciones anteriores. Por lo que su situación es justa, como karma inapelable, en pago de sus culpas.

Se autoestiman guardianes de la verdad y de la humanidad, herederos de las profundidades del conocimiento, de las claves del saber, descendientes de razas evolucionadas. Su superioridad sobre el resto de los hombres consiste en haber reencarnado numerosas veces hasta lograr un grado de perfección que los convierte en dioses vivientes. Sostienen que todo el saber metafísico  ha sido preservado y desarrollado por los lamas de alta jerarquía, que tienen por misión dirigir y lograr que la humanidad tome el rumbo de la conciencia del yo soy. Potestad jerárquica de la que gozan por la acumulación de energía obtenida por sus voluntades superiores, tras haber emprendido inmensurables meditaciones y pronunciado infinitos mantrams.

El lamaísmo no es una religión institucional. Admite grados de aceptación o rechazo en sus seguidores o adeptos; incluso no pide la renuncia expresa a otra fe religiosa que pudieran tener,  pues concede validez al sincretismo y al panteísmo. Incluso entre el clero lama no existe unidad en materia de creencias, variando entre monasterios y centros. Las diferencias han llevado en diversas ocasiones a algunos monasterios ha combatir entre sí,  registrándose históricamente incluso sublevaciones en rebeldía al Dalai Lama, considerado un buda reencarnado, dios-viviente, cabeza religiosa y política del Tíbet.

El Dalai Lama actual nació el 6 de junio de 1935 en Tsinghai, en la parte oriental del Tíbet, llamado Bo por los nativos. Fue llevado sobre una litera dorada a la ciudad de Lasha, para entronarle en febrero de 1940, a la edad de cinco años. Es mirado por sus súbditos como su dios-rey,  más como reencarnación divina que como soberano. Si bien sus tareas son numerosas, el más insignificante de sus actos o de sus palabras pasará a la posteridad, adquiriendo su palabra infalibilidad de dogma. Se le dieron diversos títulos: suma sabiduría, defensor de la fe, océano de sabiduría, tierna gloria, sublime inteligencia.
___________________________

Henrich Harrer, testigo presencial, manifiesta que los tibetanos no emplean nunca la denominación de Dalai Lama, la cual es de origen mongol. Le llaman “kundum”. El actual es la decimocuarta reencarnación de “chenrezi”, uno de los mil budas vivientes, que renunciando a los goces del nirvana, ha vuelto a la tierra para ayudar a la humanidad.

En 1933, unos días antes de morir el 13o. Dalai, este dio algunas indicaciones acerca de su futura encarnación. Al quedar el cadáver con la cabeza vuelta al oriente, el oráculo del Estado se puso en trance y visualizó en el agua de un estanque, el lugar donde localizarían al sucesor. Una delegación de lamas emprendió camino hacia el este, buscando entre los niños al buda reencarnado.

Después de examinar centenares de infantes encontraron uno de dos años de edad, que reclamó para sí un rosario budista, un tambor y un bastón pertenecientes al difunto, además de protuberancias a la altura de la clavícula, que les recordó el segundo par de brazos de Buda, con sus características orejas separadas del cráneo.

REGRESAR A INDICE