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CENTROS NEW AGE

Los grupos esotéricos poseen características muy diversas. Algunos son escuelas de iniciación, otros operan a manera de centros de meditación, sanación o desarrollo humano y psicológico, otros bajo la apariencia de grupos de discusión de filosofías herméticas o  bien a través de reuniones adivinatorias de astrología.

¿Cuáles son algunas de sus denominaciones?: amorc, antroposofía, centros  krishna, control mental Silva, corenergética, arcanos, fraternidad blanca, fraternidad rosacruz, herméticos, guardianes de la tierra, metafísicos, movimiento gnóstico, new age, nueva era, sociedad teosófica, triángulos. Los grandes maestros ascendidos se reúnen en la Gran Fraternidad Blanca, la Gran Luz Cósmica, los Grandes Seres Cósmicos, la Hermandad Shasta y el Gran Director Divino.

Los neófitos -generalmente gente sola, desconcertada, apocada, fracasada, rebuscada o deprimida-, son acercados por medio de panfletos, anuncios en revistas, periódicos, programas radiofónicos, libros, charlas, seminarios, cursos y retiros, en los que son observados por los instructores, quienes empleando sus supuestos poderes, visualizan el aura y campo energético de sus candidatos, a quienes invitan discretamente para compartir con ellos conocimientos superiores.

Cautivados por la supuesta sapiencia y bondad de los instructores, los neófitos pasan a ser  iniciados, e instados a comprometerse con el grupo de privilegiados para no revelar los secretos y misterios compartidos. Obviamente estos instructores no se ostentan públicamente a la manera tibetana tradicional, ni necesariamente se trata de lamas, simplemente se presentan como maestros sin  túnica ni a rape, abocados a dar consejos y sanaciones. Si bien en petit comité les revelan haber realizado peregrinaciones y recibido capacitación en monasterios himaláyicos.

Los discípulos son instruidos en diversos centros e iniciados en meditaciones, citados y reunidos con vestimenta blanca, en ashrams, pirámides y puntas rocosas, para cargarse de las energías que harán posible la new age.  Tres localizaciones son preferentes para estas convocatorias: Tepoztlán, Teotihuacán y las faldas del Popocatépetl, aunque existen enormes templos en Guadalajara y  crestas geológicas como el Peñón de Bernal y diversas zonas arquelógicas del sureste, a donde concurren a ritos energéticos, limpias y curaciones, entremezclándose con festividades autóctonas.

Una observación de los centros de este tipo que están operando en México, muestra cuatro elementos de coincidencia:

a) Budismo. A los neófitos se les habla de la verdad suprema del sufrimiento y la ignorancia, el mentalismo, el karma, los chakras, la reencarnación, los seres de la luz, la evolución, la fraternidad ecológica de los guardianes de la tierra. Para no espantar a los incautos, niegan que se les está adentrando en dogmas budista-lamaístas, a los que llaman de enseñanza New Age. Cuando entre los alumnos surge la duda o el rechazo, los instructores se declaran incluso guadalupanos. Si bien, el Diccionario de Esoterismo del famoso instructor Rubén Cedeño señala que el budismo es la doctrina ética de quienes buscan ser iluminados y, por tanto, criterio esencial de conducta de todas las sectas esotéricas.

b) Relativismo filosófico. Con aire de suficiencia, los instructores y maestros hablan de que  son metafísicos y enseñan filosofía. Predican no las causas últimas, sino la realidad virtual, desdoblada, enigmática y misteriosa.  Coincidentemente, durante la amplia investigación realizada a los centros New Age, pudo constatarse que ninguno de ellos ha sido egresado de  alguna facultad de filosofía de alguna universidad, ni los contenidos académicos que imparten son realmente ciencia filosófica. Su filosofía no coincide ni remotamente con la que se enseña en las mejores universidades del mundo. Nunca se basan en Sócrates, Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Locke, Kant, Hegel, Balmes, Maritain o cualquier otro. Sus bibliografías son siempre ligeras, fantasiosas y reduccionistas. Sus fundamentaciones siempre se refieren a sus propios maestros, omitiendo cualquier referencia a la que pudiera entenderse como filosofía científica. Hablan de Metafísica pero nunca remiten a bibliografía académicamente reconocible como seriamente filosófica.

c) Esoterismo. Resulta interesante verificar que los centros New Age hacen continua referencia al cristianismo. Pero esta es bajo una perspectiva esotérica, doctrinalmente referente a la que predican sectas como la Sociedad Teosófica y los Rosacruces. Jesucristo no es Dios sino un gran maestro hermético y esotérico, cuyas enseñanzas más profundas poseen matices misteriosos y ocultos. Se dice que era un iniciado cuyos poderes se derivan de haber sido entrenado por anteriores maestros esotéricos, que procreó con María Magdalena y murió en Cachemira. Se habla mal del pontificado, del clero y de los practicantes, a quienes se les refiere por fanáticos. Asimismo se cita e invoca la presencia de ángeles, jerarquías y maestros evolucionados que tienen contactos con seres ultraterrestres. Hablan del advenimiento inminente de un maestro de maestros que ya nació y está por manifestarse al mundo, mediante poderes telepáticos, telequinéticos y sanaciones mágicas que deslumbrarán a muchos y que darán lugar al establecimiento de un nuevo reinado. Afirman que es un nuevo instructor planetario que implantará una nueva era universal. Maitreya es su nombre.

d) Sincretismo. Una especial sensibilidad por lo autóctono y por la interpretación misteriosa de la historia, conduce a los new agers  a la reafirmación de los conceptos raciales y culturales. Es una forma de xenoismo, que estimula la vocación esotérica de lo que llaman razas y subrazas, que clasifica a las gentes según su evolución y merecimientos, bajo una perspectiva brahamán. En los centros se frecuentan, como modos liberadores, el baile y las danzas autóctonas, el rescate de viejas costumbres y ritos, traspolándolos a los "nuevos" conceptos.

Insospechadamente para la mayoría de los new agers, budismo y esoterismo, están íntimamente unidos. Instados a la "apertura", la mayoría de los neófitos que acuden a los centros, desconoce que se les está adoctrinando. Sin una profesión abierta y conciente, los new agers asumen los secretos lamaísticos: chakras, mandamientos, iluminación, holística, magia, metafísica, karma, psiquismo, reencarnación, iniciación... Astrología, amuletos, tarot, sortilegios, vegetarianismo mitológico, medicina alternativa, ashrams... esoterismo, sincretismo. El proceso es gradual e iniciático. Los maestros abren paulatinamente, a sus discípulos,  las claves del misterio, el ocultismo y el poder.
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La expansión de los centros New Age ha sido vertiginosa. A mitad de la década de los noventa, pudo constatarse  y estimarse la existencia de más de quinientos de ellos, en las principales ciudades del país e incluso en pequeños poblados y zonas rurales, entremezclados con grupos indigenistas.

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