Página Principal
             
yola       yola
  yola     yola  
     
   
   
   
   
   
   
   
     

FUNDADORES ACTIVOS

Jorge Ortega Ibarra

José Luís Vázquez Castro

Carlos Torres Cruz

Miguel Ángel Pírez Gómez

Axel Velásquez Barajas

Humberto Garza Elizondo

Yolanda García García

Jorge Berni Medina

COLABORADORES ESPECIALES

LESDY NAVARRETE, por su alegre dedicación

BLANCA ESTELA ORTEGA, por sus permanentes oraciones

GREGORIO PIREZ, por su entusiasmo y donaciones 

MARIA DEL CARMEN HILLS, por su soporte institucional

SANDRA VALLEJO, por su amable colaboración

VALENTÍN VARGAS, por su seria metodología

ALEJANDRO GARCÍA, por su interpretación virtual

GERARDO CABEZUT, por su donativo

PEDRO FLETES, por su generosidad y enfoque

ABELARDO ALVARADO, por su confianza en la trascendencia

ALBERTO SALOME, por su dedicación en la reparación hardware

JOSÉ MARIA HERNÁNDEZ, por su ágil creatividad

HUMBERTO GARCÍA, por sus concesiones para contar con tiempo

JULIO ELÍAS REAL, por su entusiasmo y espacio

MATEO MÁRQUEZ, por su disposición de espacios

LUÍS VALERDI, por su confianza en la buena fe

BERNARDO POLO, por sus amables propuestas

VÍCTOR CHÁVEZ, por su apoyo para una conceptuación doctrinal

MANUEL VELASCO, por su confianza en el porvenir

HAYDEE JIMENO, por su certera colaboración

CLAUDE BERTIN, por su planificación de alto nivel

FRANCISCO SÁNCHEZ LOSADA, por su apoyo incondicional e inspiracion

ROBERTO MORENO, por su generosidad y creatividad Web

FERDINANDO HERNÁNDEZ, por su entusiasmo y sensibilidad musical

 

 

 

Jorge Ortega Ibarra

Hace más de veinticinco años, en la capilla jesuita de la Universidad Iberoamericana, pedí a Dios me concediera la oportunidad de trabajar por la unidad, la libertad, el progreso y la paz de México y del mundo.

Había nacido en una familia cristiana, y mi personalidad se farguó en el espíritu salesiano de Don Bosco y en la seriedad formativa y juvenil de grupos del Opus Dei; pero la catolicidad me vino de San Ignacio y de sus Ejercicios Espirituales y de Kempis en Imitación de Cristo. Más mi vocación la asimilé en el Convento de las Capuchinas Sacramentarias y en las palabras de mi tía Sor María Estela.

Decir que he vivido con plenitud, ha sido el resultado de una incesante actividad y contemplación, al escalar altas, riesgosas y bellas montañas, en que he encontrado el espacio para oír la voz de Dios y saber que todo es posible!

Ser cruzado en el siglo XXI, conquistar el mundo para Cristo, es mi modo de ser parte del Cuerpo Místico. En el tiempo de la cibernética y el ciberespacio, ser un laico comprometido significa ser un laico universal, capaz de soñar, innovar, navegar y establecer nuevos paradigmas, que dan a mi vida un continuo sentido de entusiasmo y aventura.

En Dante Alighieri descubrí que somos débiles pero capaces de trascender y de construir “aquí” el Reino de Dios. Es posible una Ciudad verdaderamente Humana, insertando el Evangelio en la cotidianidad.

Creo plenamente en que siendo instrumentos, el Señor nos da todo, todo, todo lo necesario; por ello detesto y desconfió de aquellos que están esclavizados al dinero, a la apariencia, a encuentros fútiles o a estructuras y sistemas decadentes, que hacen la guerra y destruyen la conciencia y la libertad de los hijos de Dios.

Participo en la construcción de un mundo nuevo y mejor. A ello dedico mi vida. Confío en las personas y las sociedades, que día a día se renuevan por el uso de la tecnología, de las ciencias y la filosofía, y que por ello son éticas, religiosas y estéticas.

Me cuesta resignarme a los pequeños mundos, de comunidades estáticas o cerradas, porque soy un convencido de la amplitud expansiva y comunicativa de la verdad, la cultura y el arte.

Es ahora cuando arribamos al inicio de una nueva época. Un “llamado”, que abarca a todos los cristianos y hombres buenos del planeta, nos pide descubrir la necesidad y la urgencia de construir,  sin dilación, una nueva convivencia en que el Amor sea nuestro signo distintivo; porque no hay nada entre nosotros mayor que este don y aspiración.

La Civilización del Amor es, sin duda, la civilización plenamente humana, aquella que Dios quiere para nosotros, donde la libertad, el progreso y la paz se llenan de entusiasmo y de aventura!

REGRESAR A INICIO